Eucalipto en Galicia: Una mirada detallada, desmontando mitos y apostando por la gestión sostenible.
Introducción al debate sobre el eucalipto en Galicia
En Galicia el eucalipto se ha convertido en un tema candente. Desde 2021 rige una moratoria del eucalipto en Galicia, es decir, una suspensión temporal de nuevas plantaciones, incorporada en la Ley gallega 11/2021 de Recuperación de Tierra Agraria.
Este contexto sirve de telón de fondo para el informe de Greenpeace “El eucalipto: un elefante en la habitación del sector forestal” (septiembre 2025), que critica la expansión de este árbol cultivado. Greenpeace alerta sobre los supuestos impactos negativos del eucalipto en el norte de España – desde su influencia en elagua, la biodiversidad o los incendios forestales, hasta la degradación de suelos por acidificación. Sin embargo, muchos expertos y técnicos forestales gallegos cuestionan estos argumentos, calificándolos de “dogmas ecologistas” que no siempre se sustentan en datos objetivos. Moratoria del eucalipto en Galicia: por qué Greenpeace se equivoca

Contexto forestal gallego y la moratoria del eucalipto
Galicia, potencia forestal con miles de pequeños propietarios
Galicia, con más de 450.000 propietarios forestales privados y cientos de comunidades de montes, es la gran potencia forestal de España. Genera en torno al 50% de la madera de todo el país, en buena medida gracias al eucalipto y al pino. Este modelo forestal productivo gallego, basado en pequeños propietarios, tiene un enorme peso económico en el medio rural.
La Ley de Montes de Galicia 7/2012 ya estableció un estricto marco regulador para el cultivo forestal, prohíbe plantar eucalipto en suelos agrícolas o en bosques autóctonos, exige autorizaciones para plantaciones mayores de 5 ha y veta nuevas plantaciones dentro de la Red Natura 2000. Es decir, lejos de un “Far West” forestal, Galicia cuenta con una de las regulaciones más estrictas de Europa respecto al eucalipto. Moratoria del eucalipto en Galicia: por qué Greenpeace se equivoca
Con este panorama, resulta imprescindible analizar con rigor técnico las afirmaciones de Greenpeace y desmontar mitos sobre el eucalipto, aportando datos locales y comparativas internacionales.
Leyes y regulación: moratoria y restricciones estrictas
Esta estricta moratoria tiene como objetivo controlar el «proceso de eucaliptización» que preocupa por posibles impactos en la biodiversidad y los recursos.
Aunque la moratoria vigente desde 2021 caduca en 2025, varias organizaciones sectoriales y ambientales proponen su extensión hasta 2030, respaldando esta petición en datos consolidados que indican un aumento del 1,4% de la superficie de eucalipto en 2023, a pesar de la moratoria. Existe un consenso en la necesidad de reforzar la planificación territorial antes de abrir la puerta a nuevas plantaciones.

Impacto hídrico: Mito y realidad sobre el consumo de agua del eucalipto
Consumo eficiente de agua comparado con otras especies
Cabe destacar que el eucalipto no “chupa” aguas subterráneas profundas. Investigaciones gallegas detallan que la mayor parte de sus raíces (≈80%) se concentra en los primeros 60 cm de suelo, prácticamente sin actividad radical por debajo de 0,9 metros Esto significa que utiliza principalmente el agua de lluvia infiltrada superficialmente, sin agotar acuíferos profundos. Es más, el eucalipto tiene adaptaciones interesantes: en Galicia se ha observado que sus copas pueden captar agua de la niebla y canalizarla al tronco, contribuyendo a la humedad del suelo.Moratoria del eucalipto en Galicia: por qué Greenpeace se equivoca
Ajuste al clima y plasticidad en verano
Por otro lado, cuando falta agua, el árbol simplemente frena su crecimiento; su consumo es proporcional a la disponibilidad hídrica, una plasticidad que le permite sobrevivir a veranos secos sin colapsar ecosistemas húmedos.
Lejos de desertificar el entorno, las plantaciones manejadas de eucalipto pueden convivir con los recursos hídricos. Estudios hidrológicos en cuencas de España y Portugal concluyen que un eucaliptal bien gestionado no genera más estrés hídrico que un pinar de similar densidad. Moratoria del eucalipto en Galicia: por qué Greenpeace se equivoca
Dónde hay áreas con menos de 700 mm de lluvia, tanto eucaliptos como pinos consumen prácticamente toda el agua disponible en el suelo; la diferencia es que el eucalipto produce más madera con esa misma agua
En resumen, no hay evidencia de que el eucalipto “seque” Galicia. En un clima lluvioso como el gallego, un eucalipto gestionado sostenible se ajusta a la oferta de agua sin mermar las reservas hídricas. El verdadero desafío hídrico reside más en el posible incremento de la temperatura en verano, que en el árbol en sí, por lo que la clave está en planificación y densidades adecuadas, no en demonizar la especie.

Eucalipto e incendios forestales: datos y realidad en Galicia
Distribución de incendios y masa forestal
Otro punto polémico es la supuesta relación entre eucaliptos y incendios forestales. El informe de Greenpeace y ciertos sectores ecologistas suelen vincular el monocultivo de eucalipto con un mayor riesgo de fuegos. Sin embargo, los datos históricos de Galicia desmienten que esta especie sea responsable de más incendios.
Según informes oficiales (Ministerio de Agricultura, 2000-2013), solo alrededor del 7,8% de los incendios en Galicia afectaron a masas de eucalipto De hecho, dos de los distritos forestales gallegos con menos incendios y menos superficie quemada – Ferrol (Distrito I) y A Mariña Lucense (Distrito VI) – son precisamente los que concentran aproximadamente 50% de la madera de eucalipto de Galicial. Estas zonas costeras húmedas, plagadas de eucaliptales productivos, arden mucho menos que las áreas del interior con clima más seco. Moratoria del eucalipto en Galicia: por qué Greenpeace se equivoca
Los peores incendios recurrentes se localizan en el sur de Ourense, interior de Pontevedra y zonas de matorral en el sur de Lugo, regiones de influencia mediterránea donde “nunca ha habido plantaciones de eucaliptos” en extensión significativa. Esto evidencia que el riesgo de fuego está ligado sobre todo a factores climáticos, abandono de monte bajo y causas humanas, no a la presencia del eucalipto per se.
Factores reales del riesgo de incendios
Es cierto que el eucalipto arde cuando hay incendio (como cualquier vegetación seca) y sus hojarascas contienen aceites que las hacen combustibles (mucho menos en el Nitens). Pero afirmar que es un “árbol gasolina” es una exageración simplista, tal y como denuncian ingenieros forestales. Moratoria del eucalipto en Galicia: por qué Greenpeace se equivoca
Los incendios no distinguen especies: cuando concurren sequía, combustible acumulado y un detonante (muchas veces intencionado), arden tanto matorrales como pinares o eucaliptales. Lo relevante es la carga de combustible y la ausencia de gestión, más que la especie concreta.
De hecho, el problema es de raíz sociológica y de ordenación del territorio, no ambiental, apunta la vicedecana del Colegio de Ingenieros de Montes. Galicia sufre incendios por abandono rural y prácticas delictivas, no porque haya eucaliptos.
Recuperación tras incendios forestales
Conviene añadir que, tras un fuego, el eucalipto presenta ciertas ventajas en la recuperación del monte. Rebrota rápidamente de la cepa si el árbol era adulto, protegiendo el suelo con sus raíces vivas y reduciendo la erosión post-incendio.
También germina bien de semilla en claros quemados, como el autóctono bidueiro (abedul), contribuyendo a recolonizar laderas antes desnudas. Esto no significa que “le guste el fuego”, sino que es una especie pionera colonizadora, adaptada para sobrevivir en entornos perturbados al igual que otras especies oportunistas. Moratoria del eucalipto en Galicia: por qué Greenpeace se equivoca
En definitiva, culpar al eucalipto de los incendios es equivocar el diagnóstico. La fórmula para prevenir fuegos pasa por la gestión activa del monte (limpieza de matorral, fajas preventivas, aprovechamiento económico) y la vigilancia disuasoria, no por demonizar un árbol. Como se dice en el sector, “lo que no gestione la mano del hombre, lo gestionará el fuego”. Mantener fincas productivas con valor económico (por ejemplo, eucaliptos bien cuidados) es una forma de tener el monte limpio y vigilado, reduciendo la propagación de incendios descontrolados.

Biodiversidad en plantaciones de eucalipto
Biodiversidad reducida en masas jóvenes
Greenpeace advierte que las plantaciones de eucalipto empobrecen la biodiversidad, creando desiertos verdes donde apenas viven especies autóctonas. Es cierto que una plantación joven de ciclo corto (cortas cada 10-12 años) alberga menos biodiversidad que un bosque maduro nativo: en los eucaliptales nuevos, el suelo suele estar despejado por desbroces y llega poca luz, reduciendo el sotobosque. Sin embargo, este efecto no es exclusivo del eucalipto – ocurre en cualquiermonocultivo intensivo (pinar, choperas, etc.) – y se debe más a la intensidad de manejo que a la especie en sí.
Diversos estudios en Galicia respaldan esta afirmación. Por ejemplo, en el Centro de Investigaciones Forestales de Lourizán se compararon masas adultas (casi centenarias) de roble, pino y eucalipto, no encontrando diferencias significativas en la riqueza de plantas vasculares del sotobosque entre unas y otras. Es decir, un eucaliptal maduro abandonado puede acabar desarrollando un sotobosque similar al de otras masas forestales, con presencia de tojos, brezos e incluso regeneración natural de robles bajo las copas. Moratoria del eucalipto en Galicia: por qué Greenpeace se equivoca
Biodiversidad en masas adultas y manejadas
La clave está en la gestión. En Galicia muchos eucaliptales son minifundios intensivos donde se elimina la vegetación competidora regularmente; allí la biodiversidad disminuye por la acción humana (poca cobertura vegetal), no porque el eucalipto “expulse” a otras especies químicamente. De hecho, en eucaliptales menos densos o semi-naturalizados se observa mayor diversidad florística, con aparición espontánea de árboles autóctonos jóvenes como robles, castaños o abedules entre los eucaliptos.
Fauna y uso del hábitat en eucaliptales
También se detectan numerosas especies de fauna utilizando estas plantaciones como hábitat complementario: jabalíes, corzos, pequeños mamíferos, aves y reptiles se refugian en el matorral o hojarasca de eucaliptales cuando el monte autóctono escasea alrededor. Cierto es, que pocos animales se alimentan directamente de las hojas de eucalipto (no son palatables salvo para koalas inexistentes aquí), pero eso no implica que sean “desiertos”. Son ecosistemas simplificados, sí, pero que pueden coexistir con flora y fauna local si se planifican adecuadamente (por ejemplo, combinando masas mixtas y reservando bosquetes autóctonos entre plantaciones).
Integración sostenible y planificación
No se aboga por eucaliptizar todo, sino por integrarlo de forma sostenible. El propio informe de Greenpeace reconoce que no hay que demonizar el árbol, sino su expansión caótica. En eso coinciden muchos técnicos: evitar grandes monocultivos continuos y fomentar corredores verdes y mezcla de especies reduce el impacto sobre la biodiversidad.
Conviene aclarar que el eucalipto no es una especie invasora “incontrolable” en Galicia. Su semilla tiene alcance muy limitado (el 95% cae antes de 20 metros del árbol) y bajos porcentajes de germinación exitosa. Sólo coloniza terrenos muy alterados (incendios, abandonos) y aun así admite control: si el propietario no desea eucaliptos, puede gestionarlo para regenerar frondosas sin demasiado problema. Por eso la legislación española ni siquiera lo incluyó en el Catálogo de Especies Invasoras, a diferencia de otras plantas exóticas realmente expansivas.
En resumen, la biodiversidad puede resentirse en plantaciones monoespecíficas intensivas, pero un manejo adecuado puede mitigar ese efecto. Manteniendo zonas de bosque autóctono, alargando turnos de corta en algunas parcelas y evitando desbroces excesivos, es posible compatibilizar eucalipto y conservación a escala de paisaje.

Acidificación y calidad del suelo: mito desmontado
Resultados científicos sobre pH y estructura
Otra acusación común es que los eucaliptos acidifican y empobrecen el suelo, dejando la tierra estéril. Nuevamente, la investigación científica en España ofrece una visión diferente. Un estudio a largo plazo (10 años) en Huelva comparó suelos bajo encinas, pinos, alcornoques, matorral y eucaliptos, encontrando que los niveles de pH del suelo eran similares en todas las coberturas analizadas.
En Galicia, con más de 2000 muestras de suelos forestales analizadas, se confirma que no hay diferencias significativas de pH ni de estructura física entre suelos de eucaliptal, pinar o robledal. En general, casi todos los suelos gallegos son naturalmente ácidos (por la geología de granitos y pizarras), y cualquier bosque tiende a acidificar ligeramente el agua de lluvia al filtrarse por la hojarascal.
Poder tampón y reciclaje de nutrientes
Los suelos tienen un gran poder tampón: neutralizan esos ácidos orgánicos sin que se observen impactos en las aguas subterráneas ni en la fertilidad a medio plazol. De hecho, se señala que las coníferas (pinos) producen lluvias de copas aún más ácidas que los eucaliptos, y que los bosques caducifolios (como robledales) generan mucho CO₂ del mantillo en descomposición, también acidificando superficialmente en primavera y otoño. Es decir, todos los bosques acidifican un poco el suelo, no solo el eucalipto, y en suelos ya ácidos la diferencia es imperceptible.
Lejos de degradar irremediablemente el terreno, el eucalipto puede incluso mejorar suelos degradados si se maneja bien. Investigaciones gallegas muestran que estas especies reciclan nutrientes de forma eficiente: extraen minerales profundos con sus raíces (incluso aprovechan algo de sodio en vez de potasio) y los devuelven en gran medida al suelo vía hojarasca y corteza. Se ha medido que en eucaliptales de 20 años en suelos pobres, hasta el 75% de los nutrientes absorbidos retornan al suelo con los restos orgánicos (hojas, cortezas, ramas) si estos se dejan tras la corta.
Por ello, prácticas recomendables como el no retirar la biomasa foliar tras la tala ayudan a mantener e incluso enriquecer el suelo del eucaliptal. Algunos expertos, como Montoya Oliver, señalan que en terrenos marginales el eucalipto “mejora los suelos, especialmente los marginales, por razones tanto ecológicas como económicas”, acelerando la formación de suelo (edafogénesis) allí donde apenas había sustrato fértil. Esto se debe a que sus raíces y hojarasca promueven la meteorización de la roca madre y la acumulación de materia orgánica en superficie. Incluso se ha detectado la presencia de micorrizas beneficiosas en raíces de eucalipto que facilitan la asimilación de fósforo del suelo en formas inalcanzables para otras plantas.
Importancia de la gestión sostenible
En resumen, no hay evidencia de que los eucaliptos “envenenen” el suelo. No provocan una acidificación significativa ni una pérdida física de calidad respecto a otras plantaciones forestales. Lo que sí ocurre es que extraen nutrientes rápidamente debido a su crecimiento veloz, pero gran parte retorna al ecosistema si la gestión deja los residuos adecuados.
Un eucaliptal mal gestionado (por ejemplo, que no restituya materia orgánica, o en rotaciones demasiado cortas sin descanso) podría empobrecer el suelo a largo plazo – como haría cualquier cultivo agrícola o forestal intensivo. La solución está en la silvicultura sostenible: rotaciones apropiadas, fertilización oportuna si es necesario, y mantenimiento del ciclo de nutrientes (dejar ramas y hojas tras la corta).
Con esas precauciones, los eucaliptos pueden convivir con suelos sanos y hasta ayudar a fijar carbono orgánico en cantidades notables, dado que Galicia tiene suelos forestales extraordinariamente ricos en carbono estable. Este secuestro de carbono en biomasa y suelo es un beneficio añadido que a veces se olvida en el debate sobre esta especie.

Casos internacionales: comparativa con Sudamérica y Portugal
Sudamérica: modelo de expansión con planificación y calidad
Países como Brasil, Uruguay o Chile han desarrollado un modelo eficiente de expansión del eucalipto orientado a la producción industrial de celulosa y madera. Brasil lidera la superficie plantada a nivel mundial, con millones de hectáreas de eucaliptos creciendo a tasas impresionantes (20-40 m³/ha/año, muy por encima de los crecimientos europeos).
En Uruguay, por ejemplo, la superficie forestada supera el millón de hectáreas, impulsada desde los años 90 por políticas que promovieron las plantaciones en tierras antes ganaderas. Estas plantaciones sudamericanas suelen ser grandes fincas de empresas o consorcios, manejadas con modernos estándares: uso de clones mejorados, turnos de corta óptimos y certificación FSC o PEFC casi generalizada que garantiza prácticas sostenibles.
El resultado es un sector forestal competitivo y tecnificado. Por supuesto, no exento de polémicas ambientales (organizaciones locales han criticado impactos en aguas y comunidades), pero en general los gobiernos sudamericanos han apostado por integrar el eucalipto en su matriz productiva con planificación a gran escala.
Esto contrasta con Galicia, donde el mosaico minifundista dificulta aplicar ese mismo modelo intensivo, pero también demuestra que el eucalipto puede cultivarse responsablemente si se siguen estándares internacionales y ordenación territorial adecuada.
Sudamérica nos enseña que el eucalipto puede ser una fuente de riqueza importante – incluso estratégica para exportaciones – siempre que se controle su expansión y se minimicen impactos mediante ciencia y normativa.
Portugal: consecuencias del desorden y falta de gestión
El país vecino ofrece el ejemplo contrario, con un desorden forestal en buena medida responsable de sus terribles incendios en la última década. Portugal tiene la mayor proporción de territorio cubierto de eucalipto del mundo (alrededor de 1 millón de ha, E. globulus principalmente), pero también una estructura de propiedad muy atomizada: se estima que 97% de los montes son privados y muchos dueños desconocidos o ausentes.
Durante años, la plantación de eucaliptos fue prácticamente libre (llegó a eliminarse la necesidad de autorización previa, incentivando a las empresas de celulosa a expandirse sin suficiente control). Sumado al abandono rural y a la falta de un catastro actualizado, esto derivó en “una economía del desastre”: enormes extensiones de eucaliptal y matorral sin limpiar, un barril de pólvora esperando una chispa.
Los devastadores incendios de 2017 (Pedrógão Grande) dejaron más de 60 muertos y expusieron estas carencias. Solo después de la tragedia, Portugal se planteó acelerar la delimitación de la propiedad (catastro) y obligar a gestionar terrenos abandonados. Irónicamente, en 2018 el gobierno luso aprobó también una moratoria al eucalipto: prohibió nuevas plantaciones y obligó a reemplazar bosques quemados de eucalipto por otros usos, intentando frenar la “eucaliptización”.
Pero revertir décadas de descontrol es complejo: sigue habiendo millones de pequeñas parcelas sin limpiar y el Estado solo posee el 3% del bosque (frente a ~30-50% público en España), lo que dificulta liderar una ordenación centralizada.

Lecciones aprendidas para Galicia
La lección de Portugal no es que “el eucalipto provoca incendios”, sino que la falta de gestión provoca incendios. Un paisaje contínuo de monocultivo y matorral, sin cortafuegos ni limpieza, arderá sea de eucaliptos, pinos o arbustos.
Portugal nos muestra que imponer límites a la expansión sin un plan alternativo (p.ej. revalorizar otros cultivos o involucrar a propietarios) puede quedar en buenas intenciones. Galicia, con su moratoria desde 2021, debe evitar ese escenario: de poco sirve prohibir plantar si no se refuerza la planificación comarcal, la agrupación de fincas y la implicación de los dueños en cuidar el monte.
A diferencia de Portugal, Galicia sí cuenta con instrumentos de ordenación (Planes Forestales, leyes de montes e incendios) y un tejido asociativo forestal más fuerte. Esto nos da la oportunidad de encauzar la presencia del eucalipto en un modelo productivo y sostenible, aprendiendo de ambos casos: aprovechar la eficiencia sudamericana pero esquivar el caos portugués con más control y apoyo público a la gestión.
El propietario forestal y la economía rural gallega
Fragmentación y minifundismo
En Galicia, el propietario forestal gallego es un gestor económico básico para el rural. No existen latifundios madereros; al contrario, el 95% del monte está en manos privadas y el 70% de este muy fragmentadas en manos de particulares (minifundios) y un 30% en montes comunales (MVMC).
Esta estructura de propiedad eminentemente social implica que cientos de miles de familias dependen en mayor o menor medida de sus leiras de pinos o eucaliptos para obtener ingresos complementarios.
Sumando los esfuerzos de esos pequeños propietarios, Galicia ha logrado en 25 años duplicar su producción maderera y consolidarse como motor forestal de España. La sociedad gallega, por tanto, “no puede prescindir de la suma de estos pequeños propietarios”.
Cualquier política forestal – incluidas las moratorias o restricciones al eucalipto – debe tener en cuenta su realidad y ofrecerles alternativas viables, como señala el Colegio de Ingenieros de Montes.
Profesionalización
El modelo forestal productivo gallego se basa en convertir terrenos ociosos en montes ordenados y cultivados. Especies de crecimiento rápido como el eucalipto (E. globulus en zonas bajas y E. nitens en zonas altas) han sido herramientas clave para valorizar fincas que, de otro modo, estarían abandonadas.
De hecho, una hectárea en Galicia puede producir hasta 20 veces más madera que una del norte de Europa gracias al clima y a este tipo de especies. Traducido a economía: en rotaciones de ~11 años, un ha de buen eucaliptal podría rendir unos 14.000 € por corta (según calidad de estación).
Esto solo es posible combinando crecimiento elevado con precios razonables (variando mucho de plantaciones a montes no ordenados). Por tanto, para muchos propietarios, plantar eucalipto ha sido la opción más rentable para sus tierras .
Apoyo técnico
Ahora bien, este modelo enfrenta desafíos. La falta de gestión activa en parte del monte (propietarios envejecidos o ausentes) y el minifundismo extremo dificultan aprovechar todo el potencial. Como indican los expertos, “lo que no se gestione acaba sucumbiendo al fuego”, y lamentablemente en Galicia aún hay monte sin cuidar.
Además, la burocracia compleja desincentiva a veces las buenas prácticas: tramitar un plan de ordenación o una quema controlada puede ser engorroso, lo cual se traduce en propietarios que optan por no hacer nada.
Simplificar la normativa forestal y dar incentivos a la agrupación de fincas (sofocar el minifundio) son tareas pendientes señaladas por asociaciones de propietarios. También es clave revalorizar socialmente el trabajo forestal: hoy por hoy, muchas personas perciben plantar y cuidar monte como algo de escaso prestigio o poco rentable, lo que desanima el relevo generacional.
Sin embargo, iniciativas como la Ley 11/2021 antes mencionada buscan cambiar esa tendencia, habilitando “polígonos agroforestales” y bancos de tierras para que fincas abandonadas pasen a ser gestionadas (ya sea de uso agrícola o forestal).
La propia ley incluyó la moratoria al eucalipto hasta 2025 como medida precautoria, pero también abre la puerta a que la Xunta facilite la concentración de terrenos y la entrada de nuevos cultivos.

Propuestas para un futuro sostenible del eucalipto
Fomento de la diversificación y mosaicos forestales
Desarrollar planes de ordenación del monte a escala de paisaje (comarca), identificando qué zonas son aptas para eucalipto, cuáles para frondosas autóctonas o pastos, etc. La planificación comarcal permitiría crear mosaicos diversos en vez de monocultivos continuos. También facilitaría coordinar franjas de defensa contra incendios entre predios contiguos. La Ley 11/2021 y el Catálogo de suelos agroforestales van en esta línea, pero requieren implementación decidida.
Promover la mezcla de especies donde sea viable. Por ejemplo, combinar eucaliptos con franjas de pino o frondosas, o intercalar bosquetes autóctonos en las áreas más sensibles (riberas de ríos, proximidad a viviendas, etc.).
Las masas mixtas tienden a ser más resilientes a plagas, mejoran la biodiversidad local y pueden incluso reducir la propagación de incendios al romper la continuidad del combustible. Introducir otras especies de interés comercial (castaño, nogal, cerezo) en ciertos rodales también diversificaría la fuente de ingresos del propietario y el paisaje.
Certificación y trazabilidad
Impulsar que más superficies estén bajo certificación sostenible FSC o PEFC, sellos que garantizan buenas prácticas ambientales y sociales. Esto obliga a respetar cortas sostenibles, proteger cauces de agua, flora protegida y derechos laborales, entre otros criterios.
Actualmente buena parte del eucalipto industrial gallego ya se certifica para abastecer a ENCE y otras industrias exigentes, pero extenderlo a más propietarios daría un respaldo de mercado (mejores precios, acceso a clientes verdes) y tranquilidad a la sociedad de que el monte se cuida siguiendo estándares internacionales. La Administración podría subvencionar costes de certificación a agrupaciones de pequeños propietarios para lograr economías de escala.

Innovación y transformación
Potenciar proyectos como silvicultura de precisión, mejora genética para obtener eucaliptos más resistentes (por ejemplo a sequía o plagas, reduciendo así necesidad de expandir superficie) y promover inversiones industriales que den valor añadido a la madera en Galicia. Si se paga mejor la madera local (por transformarla en biomateriales, muebles, etc., y no solo exportar pasta de papel), los propietarios tendrán más incentivos para una gestión sostenible a largo plazo. Esto enlaza con campañas de “consuma madera gallega” que ya se apuntan.
A modo de conclusiones
Desmontar los mitos del informe de Greenpeace no significa ignorar los riesgos asociados al eucalipto, sino ponerlos en contexto técnico. El eucalipto bien gestionado de forma sostenible puede integrarse en el mosaico gallego sin ser el villano ambiental que a veces se pinta. Galicia debe afrontar el futuro de sus montes con visión de conjunto: proteger lo que haya que proteger (bosques autóctonos, agua, biodiversidad) pero también aprovechar lo que la tierra puede dar de forma renovable.
Desmontar los mitos de Greenpeace no significa negar los retos del eucalipto. Significa ponerlos en su justa medida. En Galicia, la única alternativa real pasa por hacer los montes rentables para los cada vez más escasos habitantes del rural. Sin ingresos no hay gestión, y sin gestión no hay biodiversidad ni prevención de incendios.
Si los conservacionistas quieren mantener los montes como hace cien años, que expliquen quién y cómo lo van a pagar. Porque lo que no genera valor, se abandona. Y un monte abandonado ni conserva ni protege: arde.
La posición de Greenpeace y de otros grupos similares, apropiándose siempre del lado “bueno” de la historia, ya no tiene recorrido. Basta revisar sus proclamas en los últimos veinte años para ver cómo se repiten, ignorando la realidad social y económica (Patrick Moore).
Galicia necesita un sector forestal fuerte, productivo y sostenible. El eucalipto, gestionado con ciencia y planificación, no es el enemigo: es parte de la solución.
Fuentes
-
Greenpeace España (2025). “El eucalipto: un elefante en la habitación del sector forestal”. Argumentos y propuestas ecologistas sobre moratorias y impactos ambientales , etc.
-
Inventario Forestal Continuo de Galicia (IFCG 2023). Datos de superficie por tipos de masa en Galicia.
-
Xunta de Galicia (2021). Ley 11/2021, de recuperación de tierra agraria. Moratoria transitoria a eucalipto hasta 2025.
-
Xunta de Galicia (2012). Ley 7/2012, de Montes de Galicia. Limitaciones a plantaciones de eucalipto (>5 ha autorización, prohibido en montes públicos y conversión de frondosas).
-
Plan Forestal de Galicia 2021-2040. Objetivos de reducción de superficie de eucalipto y mejora de productividad.
-
Maderera Frouxeira – Blog técnico (2025). Artículos “Eucalipto y el agua: impacto, mitos y manejo” “Eucalipto y biodiversidad: efectos y manejo responsable”e “Incendios en Galicia: los causa el hombre, no el eucalipto” Datos oficiales MITECO de incendios 2018-2022 y análisis estadístico de relación eucalipto-incendios.
-
Calvo de Anta, R. et al. (2019). “El eucalipto en Galicia: aspectos ambientales y socioeconómicos relevantes”. Informe de catedráticos USC. Importancia económica (20% superficie aporta >60% madera) y consideraciones sobre invasividad vs. cultivo.
-
Greenpeace España – comunicado de prensa (12-06-2025). “Organizaciones ecologistas exigen ampliar moratorias al eucalipto…”. Cifras de superficie por CC.AA. y contexto de moratorias
-
ICIForestal (UY) (2023). Datos sector forestal Uruguay (1,16 M ha plantadas, 80% eucalipto)
-
Campo Galego (2020). “Plan Forestal reducirá un 5% la superficie de eucalipto”. Detalles planificación Xunta
-
Entrevista Campo Galego (2021) a J.A. Martínez (ICL Fertilizantes). Optimización fertilización eucalipto (reducción 75% dosis en 20 años)
-
Anuario Estadística Forestal MAPA (2021). Superficie certificada FSC/PEFC en Galicia y España


















9 respuestas
O Eucalyptus absorbe grandes cantidades de auga, reducindo os recursos hídricos subterráneos e minguando o caudal dos regatos. Isto intensifica os problemas de seca e prexudica outras especies vexetais e animais da zona. Xa se veu cos lumes deste ano.
Iso é outro dos tópicos que se repiten sen base científica. Estudos do Lourizán e da Universidade de Santiago demostraron que o consumo de auga do eucalipto é semellante ao do piñeiro e moi inferior ao dunha pradeira en crecemento. O problema non é a especie, senón o abandono e a falta de xestión: se o monte está limpo e ordenado, nin seca os regatos nin arde con máis facilidade. Gracias por comentar.
Fai anos que vimos demandar un cambio no modelo de xestión forestal que priorice a restauración dos bosques nativos e que xere un maior valor engadido á madeira de especies autóctonas. E vosoutros coa matraca que o eucalipto vai salvar o rural. Dades pena.
O que dá pena é ver como se repiten consignas sen mirar a realidade do campo. Restaurar o bosque autóctono é desexable, pero sen rendibilidade non hai futuro posible. O eucalipto non é a salvación máxica, pero é o que hoxe dá ingresos, limpa o monte e permite que moita xente quede no rural. Sen economía, non hai conservación que dure máis dun titular. Gracias por comentar
O eucalipto é unha especien non nativa e o seu cultivo en masa despraza especies arbóreas e ecosistemas propios de Galicia, como as carballeiras e os bosques de ribeira, diminuíndo o patrimonio natural. Os que defendedes o eucalipto queredes destrozar a terra de Galiza
O discurso de que todo o que é “non nativo” é malo é un simplismo moi cómodo para quen nunca traballou o monte. O que realmente destrúe o territorio é deixalo morrer, cheo de matogueira e sen valor económico. Galicia non precisa máis moralismos dende a cidade, senón unha silvicultura intelixente que combine rendibilidade, diversidade e respecto pola terra. Gracias por comentar.
Estou totalmente a favor do eucalipto.
Primeiro punto: é un medio de vida para moitas familias do rural galego.
Como se pode limpar o monte se a xente non ten con que pagar?
Por experiencia propia o eucalipto non empobrece o terreo, non é invasora e deixa crecer outras especies; otra cosa é que non nos interese que crezca.
Eu convertín un eucaliptal en pradera e despois millo e sin problema ningún.
Moitos dos que opinan sobre o eucalipto non teñen idea.
Tes toda a razón Andrés. O problema é que moita da xente que fala do monte faino dende un piso urbano e cun idealismo que nunca cheirou a resina nin colleu unha fouce. Confunden natureza con postal e esquecen que sen rendibilidade non hai limpeza nin prevención de lumes. O eucalipto dá traballo, ingresos e mantén o rural con vida. O resto é demagoxia de sofá, tan cómoda como estéril. Nuns días faceremos un artigo sobre a evolución do mito do «alcolito invasor e depredador», esperamos que aclare moitas posicións. Gracias por comentar.
Totalmente de acordo.