La moratoria del eucalipto, el triunfo del ruido urbano sobre el monte gallego

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Montes con diversidad en A Mariña

La moratoria del eucalipto, el triunfo del ruido urbano sobre el monte gallego

La conselleira do Medio Rural ha anunciado que la Xunta mantendrá la moratoria sobre nuevas plantaciones de eucalipto hasta 2030. Según sus palabras, la medida busca “aumentar la productividad”, “diversificar especies” y “compatibilizar la economía forestal con la sostenibilidad ambiental”.

Como propietario forestal con varias decenas de hectáreas ya plantadas y produciendo eucalipto, reconozco que esta decisión —al menos en el corto plazo— nos beneficia. Menos competencia significa mejores precios. Pero sería una irresponsabilidad no señalar la miopía política que encierra esta decisión: una medida tomada para contentar al ruido urbano y a la propaganda ecologista, no para mejorar la gestión real del monte en galicia.

Plantacion en Neda
Plantacion de eucaliptos en Neda

Un mensaje dirigido a los que no pisan el monte

La moratoria del eucalipto no nace de una reflexión técnica, sino de una necesidad política: demostrar sensibilidad “verde” ante quienes viven lejos del campo y del bosque. La conselleira no habla a los propietarios forestales, sino a un público urbano que se ha acostumbrado a ver el eucalipto como símbolo del mal, sin conocer su función económica ni ambiental.

En Galicia, el 95% del monte es privado, y dentro de ese porcentaje, una gran parte pertenece a pequeñas comunidades o a familias que lo gestionan como pueden. Para todos ellos, prohibir plantar eucalipto no es proteger la naturaleza, es condenar el terreno al abandono.

Lo que no genera ingresos, se abandona. Y un monte abandonado ni conserva, ni protege, ni fija población.

La moratoria del eucalipto, el triunfo del ruido urbano sobre el monte gallego

Eucaliptos en primavera
Eucaliptos en primavera. Bergondo

Primera falacia: “Reducir el eucalipto aumenta la productividad”

Uno de los argumentos de la conselleira es que reducir la superficie de eucalipto ayudará a “mejorar la productividad del sector”.
La realidad es exactamente la contraria.
En Galicia, el eucalipto es la especie más productiva por hectárea. Con turnos de corta de 10 a 12 años y rendimientos medios de 250 a 350 toneladas por hectárea, genera una rotación económica continua que permite mantener empleo, maquinaria y tejido industrial.

Reducir su superficie no aumenta la productividad: la reduce.
Y lo hace, además, en un momento en que la competencia internacional —Brasil, Uruguay, Portugal— avanza en sentido contrario: más plantaciones, más tecnología, más eficiencia.

Si Galicia aspira a tener una economía forestal moderna, debe apostar por la gestión técnica y la ordenación territorial, no por el retroceso político.

La moratoria del eucalipto, el triunfo del ruido urbano sobre el monte gallego

Pinos en Carral
Pinos en Carral

Segunda falacia: “Diversificar es sinónimo de prohibir”

Otro de los grandes argumentos institucionales es que la moratoria “favorece la diversificación”. Pero diversificar no significa prohibir.
Se puede diversificar incentivando frondosas, fomentando mosaicos, mejorando la ordenación o promoviendo nuevas cadenas de valor.
En cambio, prohibir una especie concreta, como hace la Xunta, solo provoca rigidez, burocracia y desconfianza.

El resultado ya lo conocemos: pequeños propietarios paralizados, técnicos sin margen de actuación y una Administración convertida en juez de lo que se puede plantar y lo que no. Eso no es diversificar; eso es controlar.

Aprovechamiento en Sada
Tala de eucaliptos en Cambre

Tercera falacia: “La moratoria protege el medio ambiente”

La conselleira insiste en que la moratoria busca “equilibrar producción y sostenibilidad”. Es un argumento fácil, pero profundamente vacío.
La verdadera sostenibilidad no se alcanza con decretos ni prohibiciones, sino con gestión activa.
Un eucaliptal gestionado, certificado y ordenado captura carbono, frena la erosión y mantiene el suelo cubierto todo el año.
En cambio, una finca abandonada, llena de tojos y silvas, es una bomba de relojería: combustible gratuito para el próximo incendio.

Los datos del Pladiga lo demuestran: las comarcas con más eucalipto —Ferrol, Ortegal, A Mariña— son las que menos incendios registran. Donde arde el monte es donde no hay gestión.

Arboles de 70 años
Eucaliptos de 70 años

Una administración que desprecia al sector forestal

Lo más preocupante de esta decisión no es la moratoria en sí, sino el mensaje que envía: la Xunta vuelve a dar la espalda al sector forestal gallego.
Habla de sostenibilidad mientras ignora a los miles de propietarios, rematantes, transportistas y técnicos que mantienen vivo este sector cada día.
Habla de economía rural mientras paraliza la principal fuente de ingresos del rural.
Y lo hace, además, plegándose a una narrativa diseñada en despachos urbanos, alimentada por grupos que no representan a quienes viven del monte.

La conselleira do Medio Rural debería ser la voz del campo dentro del Gobierno, no la correa de transmisión de los ecologismos de salón.

Procesando en Sada
Procesando en Sada

El verdadero problema: el abandono y la inseguridad

En los próximos cinco años veremos repetirse el mismo ciclo:

  • Propietarios que no pueden plantar.

  • Parcelas que se abandonan.

  • Más matorral y más riesgo de incendios.

  • Y los mismos de siempre —los del “no al eucalipto”— pidiendo nuevas moratorias y culpando a los propietarios.

Es un bucle político que solo beneficia a quien no pisa el monte.
El rural gallego no necesita más prohibiciones, necesita reglas claras, seguridad jurídica y libertad para producir dentro de los límites técnicos y ambientales que ya marca la ley.

Cerceda
Biodiversidad en Cerceda. Eucalipos y carballos

El doble discurso de la Xunta

Resulta paradójico que la Xunta hable de “apostar por la bioeconomía” mientras prohíbe la especie que más biomasa genera, más carbono fija y más empleo crea.
Hablan de innovación, pero siguen aplicando una política forestal de los años 80.
Hablan de planificación, pero llevan una década sin impulsar un verdadero plan comarcal de ordenación.
Y hablan de sostenibilidad, pero dejan que los montes públicos —de su competencia— estén igual de abandonados que los privados.

La diferencia es que al propietario particular se le multa por no limpiar, mientras la Administración puede no hacer nada sin consecuencia alguna.

Plantación Eucalipto Glóbulos
Plantación Eucalipto Glóbulos en Ares

El futuro no está en las moratorias, sino en la gestión

La moratoria del eucalipto no es una política forestal; es un gesto político.
No mejora la biodiversidad, no reduce los incendios y no frena el abandono.
Solo posterga los problemas y los agrava.

El futuro del monte gallego pasa por:

  • Ordenar las zonas productivas y de conservación.

  • Profesionalizar la gestión forestal.

  • Incentivar la certificación ambiental.

  • Y reconocer que sin rentabilidad no hay sostenibilidad.

Cada hectárea de eucalipto bien gestionada es una inversión en futuro rural. Cada hectárea prohibida es una renuncia.

Aprovechamiento en Neda. Coto de Ancos
Aprovechamiento de ecualipto en Neda. Coto de Ancos

Conclusión: el ruido urbano gana, el monte pierde

Como propietario forestal, me gustaría pensar que las decisiones de la Xunta se toman con datos, no con consignas.
Pero cuando se prolonga una moratoria sin base técnica, cuando se legisla para aplacar el ruido urbano en lugar de escuchar al campo, el resultado siempre es el mismo: más abandono, más incendios y menos futuro.

El eucalipto no es el enemigo; el enemigo es la desconfianza hacia quienes trabajamos la tierra.
Y si algo demuestra esta nueva moratoria, es que en Galicia se sigue gobernando el monte desde la distancia, desde la ideología y desde el miedo al ruido.

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